Los cultivos transgénicos son una excelente alternativa para lograr la seguridad alimentaria

Los cultivos transgénicos son una excelente alternativa para lograr la seguridad alimentaria
Los cultivos transgénicos son una excelente alternativa para lograr la seguridad alimentaria

El uso de semillas genéticamente modificadas (transgénicas) ha sido un tema muy controvertido desde que se vieron los primeros avances de la investigación biotecnológica. Diversas cuestiones bioéticas relacionadas con la manipulación de la biodiversidad han evitado que la población pueda aprovechar de todos sus beneficios y ver cómo los cultivos transgénicos son una excelente alternativa para lograr la seguridad alimentaria.

Es por esto que las principales preguntas que se deben contestar antes de cualquier debate sobre el tema son: ¿Qué son exactamente estos cultivos?, ¿en qué se diferencian de los cultivos tradicionales?, ¿ofrecen ventajas significativas sobre otros?; y, la más importante es, si existe una aceptación sobre estos cultivos mejor que hace algunos años.

La situación está mejorando, las personas han cambiado su percepción sobre el uso de los cultivos transgénicos.

Los cultivos genéticamente modificados (GM) son producto de la biotecnología moderna, donde el material genético de una planta se modifica para producir una nueva variedad de cultivos, la cual tenga una característica deseada. (Lea: Cultivos genéticamente modificados ¿En serio dan miedo?)

Un cultivo tradicional necesita ciertas condiciones óptimas para que se alcance un nivel justo de producción; pero, si estas condiciones no son suficientes puede que no se alcance la producción necesaria o no se produzca nada. Por otra parte, los cultivos transgénicos se desarrollan de manera que puedan producirse en ambientes extremos, dependiendo de su característica. Por ejemplo: El arroz tolerante a la sequía se produce mediante la incorporación de genes sintetizados de trehalose (ots A y ots B) de bacterias presentes en la planta de arroz, lo que permite que se produzca en condiciones de escasez de agua.

Este tipo de beneficios son gracias a la biotecnología que permite aprovechar los recursos biológicos para el bien de la humanidad; pero, ¿todas estas transformaciones son estables y favorables? Luego de 20 años de comercialización, hay varios puntos que son relevantes para entender este tema:

  • Los alimentos producidos a través de la ingeniería genética no son seguros para consumir
    Esto no es cierto, cada producto pasa por rigurosas evaluaciones de seguridad antes de su liberación comercial, por organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), United States Department of Agriculture (USDA), Food and Drug Administration (FDA) y la Environmental Protection Agency. Sólo los productos que han recibido certificación de su seguridad salen al mercado.
  •  Los transgénicos pueden tener complicaciones a largo plazo, que aún son desconocidas y pueden dañar el estilo de vida de las personas
    Científicos de plantas y salud ya han demostrado que los riesgos asociados con los cultivos genéticamente modificados (GM) son iguales a los de los cultivos desarrollados a través de métodos de mejoramiento convencionales.
  •  Los cultivos GM son una amenaza para la vida de las mariposas y otros insectos
    No existe evidencia científica directa relacionada con el malestar causado a los insectos que se alimentan de las plantas, diferentes a los que va dirigida la tecnología.
  •  Los cultivos GM tienen un impacto negativo en el medio ambiente
    La capacidad de resistencia que tienen ciertos cultivos sobre los insectos que dañan el cultivo, lleva a un mayor rendimiento de las cosechas y un menor uso de insumos agrícolas, lo cual representa un avance hacia un desarrollo sostenible de la agricultura y mayor protección del medio ambiente.

Razones por las que debemos considerar los cultivos transgénicos como fuente de alimento.

  • Se pueden incorporar muchas características deseables en un cultivo, como tolerancia a herbicidas, resistencia a plagas, resistencia a las heladas, entre otras.
  • Requiere menos trabajo por parte del agricultor y una menor necesidad de insumos.
  • Mayor producción en ambientes difíciles, donde los cultivos convencionales no pueden ser sembrados.
  • Calidad nutricional mejorada en algunos cultivos, como por ejemplo el arroz dorado con mayor contenido de betacaroteno.
  • Reducción en el uso de insumos como plaguicidas, herbicidas, lo que representa un menor daño a los cultivos y al medio ambiente.
  • Aumento del rendimiento de las cosechas, una solución para resolver los problemas del hambre en el mundo.

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