Lo que debes conocer sobre la etiqueta de un alimento

Lo que debes conocer sobre la etiqueta de un alimento
Lo que debes conocer sobre la etiqueta de un alimento

Lo que debes conocer sobre la etiqueta de un alimento

Uno de los objetivos más importantes de la mayoría de nosotros en el tema de la alimentación es la buena nutrición. Por ello en el proceso de elección de los productos en el supermercado constantemente elegimos los más “saludables” o los más “nutritivos” según las indicaciones de la etiqueta.

Las etiquetas se aplican a productos envasados o empacados. De acuerdo a la regulación en cada país se definen los parámetros permitidos para la información que debe traer el empaque de un producto. El objetivo del etiquetado está en entregar la información mínima sobre la producción, el registro sanitario y el contenido nutricional del alimento.

Pero además de lo anterior, en el mercado encontramos productos etiquetados con leyendas como 100 % orgánicos, SIN gluten, NO contiene Organismos Genéticamente Modificados (NO-OGM), etc, que son “claims” frecuentes en las etiquetas. Pero nos hemos preguntado ¿por qué ponen realmente estos mensajes en las etiquetas? ¿estos productos efectivamente son más saludables?

La respuesta esta en el marketing, en donde la marca, en la mayoría de los casos, se vale de la etiqueta para llamar la atención, vender y mejorar la imagen de su producto.

Expertos en publicidad aseguran que las compras que hacemos en el supermercado no son racionales, sino emocionales. Si nuestras decisiones de comprar fueran el resultado de un ejercicio racional, la publicidad no tendría más salida que dar a conocer el producto y exponerlo tal cual.

Nuestra fijación con las etiquetas no significa que estemos tomando la opción más saludable. No significa que los productos ofrecidos con esas etiquetas sean más nutritivos, de mejor calidad o mejor para nosotros. Es más, existen productos que no están etiquetados y tienen mayor nivel nutricional que los que sí.

Aquí te explicamos algunas de las etiquetas más comunes que encontramos en los productos de los supermercado para que tomes mejores decisiones.

SIN gluten

El gluten es un tipo de proteína que se encuentra en el trigo, el centeno y la cebada. Existen personas que tienen una enfermedad autoinmune llamada enfermedad celíaca, que no pueden consumir este tipo de alimentos.

La preocupación radica en que las personas que no tienen problemas con el consumo de gluten están comprando productos etiquetados SIN gluten pensando que es más saludable, sin darse cuenta, que están afectando su salud. Eliminar el gluten de su dieta significa reducir su ingesta de fibra dietética, esencial para prevenir enfermedades.

“Los datos del Estudio de salud de enfermeras encontraron tasas más altas de diabetes en personas sanas que siguen una dieta sin gluten cuando no la necesitaban” explicó el dietista Kim Melton de Nutrición ProConsulting.

SIN OGM

La etiqueta “sin OGM” “Libre de OGM”, “No OGM” es un mecanismo que se usa para informar, sin embargo, es discriminatorio ya que  aprovechan el desconocimiento del consumidor para hacer una mala publicidad de los OGM.

Ten cuidado cuando encuentras esta etiqueta en las botellas de agua, en los empaques de sal o en los envases del jugo de naranja, pues es falsa.  Estos y otros productos de por sí nunca podrían contener ingredientes o ser un OGM. ¡No te dejes engañar!

Son solo cuatro (4) cultivos genéticamente modificados (soya, canola, algodón y maíz) y sus derivados los que que han sido aprobados y se comercializan ampliamente en el mundo.

También es importante que sepas que existen muchos alimentos derivados de microorganismos genéticamente modificados y que no usan la etiqueta SIN OGM. Por ejemplo quesos, vinos, cervezas o incluso vitaminas, están producidas a partir de estos microorganismos. ¡Seguro que los has tenido en tu mesa!

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100 % Orgánico

“Orgánico” se refiere a una práctica de cultivo. Lo que uno esperaría de un producto etiquetado como “100 por ciento orgánico” es que todos sus ingredientes sean producidos bajo prácticas donde no se usaron fertilizantes, fungicidas y plaguicidas de origen sintético.

Sin embargo, la certificación de un producto “orgánico” se concede en pocos países y sí se ha convertido en una forma de vender un producto y hacernos creer que es así aún sin confirmarlo.

En Estado Unidos, por ejemplo, el departamento de Agricultura, USDA se le da el certificado a todos los productos que contienen un mínimo de 70% de ingredientes orgánicos.

Son muchos los estudios que confirman que la composición de nutrientes de los alimentos orgánicos y no orgánicos es similar. Lo que indica que por ser un alimento orgánico NO ES más saludable que uno producido por prácticas tradicionales o convencionales.

Infórmate y aprende

No existe una regla universal para interpretar las etiquetas. Pero una buena idea es no dejarse llevar por la emoción y el ruido. Al momento de elegir debemos preocuparnos más por la calidad de los ingredientes, su contenido nutricional, el origen y no por lo que resalte la etiqueta. La formación y el conocimiento son la clave.

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