¿Son malos los transgénicos? No, no lo son

¿Son malos los transgénicos? No, no lo son
¿Son malos los transgénicos? No, no lo son

Desde su primera liberación comercial, hace 20 años, los cultivos genéticamente modificados han sido un tema de preocupación para los consumidores, lo que ha hecho que la ciencia aporte grandes esfuerzos a garantizar la seguridad de las personas. Sólo entre 2002 y 2012, casi 2.000 estudios científicos han concluido que los temores que existen alrededor de estos son simplemente mitos. Según un informe de Pew Research publicado la semana pasada, la diferencia de partidos políticos no hace parte de las razones por las que las personas tienen percepciones distintas sobre los organismos genéticamente modificados. Entonces debemos preguntarnos ¿Son malos los transgénicos?

“El hecho de que hay personas de todo el espectro político que están preocupados por los alimentos transgénicos sugiere que no es la ideología lo que está impulsando su percepción”, aseguró John Besley, profesor de la Michigan State University, quien estudia la percepción pública de la ciencia. “Es esta visión más profunda de lo que es natural o normal. La opinión de la gente sobre la comida es impulsada por instintos temporales, más que por inclinaciones ideológicas“.

Sin embargo, la encuesta muestra que la edad sí influye para la percepción que se tiene sobre los organismos genéticamente modificados (OGM). Los millennials son el grupo más probable a ser escépticos a los beneficios de los transgénicos, considerando que los alimentos orgánicos son mejores para la salud y para el medio ambiente, por encima de los que se obtienen a través de técnicas convencionales o ingeniería genética en plantas. El 61% de los encuestados menores de 30 años dijo que los alimentos orgánicos son mejores para la salud y que los transgénicos son mucho peores, en comparación con sólo el 29% de los adultos mayores de 65 años que piensan igual.

Pero estas creencias no están basadas en la ciencia, señala Jesse Singal de New York Magazine. La mayor parte de esta encuesta es el resultado de los miedos que han generado los títulos engañosos, dirigidos a los consumidores que no se toman el tiempo de investigar un poco más.

Se encontraron toxinas de organismos genéticamente modificados (OGM) en sangre materna y fetal

¿Y cuál es el problema? pregunta Layla Katiraee, científica de biotecnología y experta en genética molecular de University of Toronto. Sólo porque exista una toxina, no significa que haya algún tipo de peligro para tu cuerpo. Los seres humanos carecemos de receptores para ciertas proteínas que se encuentran en los OGM; por lo que, además de la potencial vagancia de huellas muy pequeñas en nuestra sangre, la toxina no nos afecta negativamente.

Los OGM están relacionados con las alergias del gluten

Esta idea se basó en un “estudio” no científico de investigación realizado por el activista Jeffrey Smith, basado en el principio de correlación no causal, y ha recibido críticas de instituciones científicas reales como la Celiac Disease Foundation.

Katiraee afirma que asociar las alergias del gluten con el consumo de trigo transgénico es absurdo, simplemente por el hecho de que esta variedad no ha salido a comercialización.

El maíz transgénico provocó tumores en ratas

Jon Entine, investigador principal del Center for Health and Risk Communication, critica esta afirmación, pues se basó en un estudio que se retractó después de que se encontró que la cepa de ratas utilizada en el estudio estaba predispuesta a tumores y utilizó un tamaño de muestra demasiado pequeña. Además, el estudio compite con otros estudios de alimentación a largo plazo que demuestran lo contrario y son ignorados por la comunidad que va en contra de esta tecnología.

Hablar de transgénicos no implica conocer qué dice la ciencia

La investigación muestra que la férrea adhesión a las creencias personales, sumada a la desconfianza de los científicos, medios de comunicación y la industria alimentaria, generan un continuo escepticismo hacia los transgénicos y dañan la percepción pública de la ciencia. Este descubrimiento reafirma que este escepticismo es un área de absolutismo moral. En otras palabras, no hay argumento suficientemente fuerte como para convencer a algunos oponentes de esta tecnología de su seguridad, así sea validada por la ciencia. “La alfabetización científica no es necesariamente siempre la solución para que la gente tenga más actitudes positivas hacia el tema“, afirmó Besley.

Entonces, si la ciencia asegura su salubridad ¿por qué estas creencias anti transgénicos son tan adoptadas entre los millennials?

Singal sugiere que no es un misterio por qué: los jóvenes son mucho más propensos a identificarse como vean que su círculo está conformado. Si una persona comienza a salir o a hablar con personas que tengan intereses particulares, es muy probable que se encuentre con una serie de normas y expectativas sociales que se las personas esperan se cumplan; en este caso, ir en contra de los organismos genéticamente modificados. Sin embargo, esto no significa que existan sólidas razones científicas que nos indique que debemos evitar los OGM.

Sin embargo, la ciencia trabaja sin parar en una constante evaluación de los organismos genéticamente modificados (transgénicos) para garantizar su seguridad, la cual avalan organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud en su reporte “Biotecnología moderna de los alimentos, salud y desarrollo humano: estudio basado en evidencias”, el cual se desarrolló con el fin de evaluar la aplicación de la biotecnología moderna a la producción de alimentos.

 

Reporte “Biotecnología moderna de los alimentos, salud y desarrollo humano: estudio basado en evidencias”

Con información de Daily Wire y Vocativ