Cambio climático, uno de los principales retos agroalimentarios en América Latina

Cambio climático, uno de los principales retos agroalimentarios en América Latina
Cambio climático, uno de los principales retos agroalimentarios en América Latina

La seguridad alimentaria mundial podría estar el peligro antes del 2050 y, de no tomarse medidas eficaces cuanto antes, la situación simplemente acabará yéndosenos de las manos. Es decir, se sucederán las hambrunas y, cómo no, sobre todo las sufrirán los sectores más vulnerables.

¿Una exageración, un pronóstico muy probable? Opiniones las hay de mil colores, y estudios científicos con muy diferentes conclusiones, es más que obvio. Pero hoy ponemos el foco en un reciente estudio que no duda lo más mínimo al respecto: si las cosas siguen igual, en breve el hambre será el próximo invitado que sentaremos en nuestra mesa.

Así de apocalípticas son las conclusiones de un reciente estudio realizado por la Universidad de Illinois. Liderado por el científico Stephen P. Long, el trabajo apunta a varias causas, a cual más difícil de solucionar. Sobre todo, al galopante desarrollo urbano, a un desbocado cambio climático y al imparable aumento de la población. Tendremos un mundo cada vez más poblado, con menos espacio para el cultivo y una agricultura que seguirá arrinconando a la naturaleza.

Los investigadores proponen como posible solución la ingeniería genética de cultivos para poder resistir los efectos del calentamiento global, pues, el uso de semillas GM ayuda a disminuir el uso de pesticidas. Un ejemplo claro es la estrategia de desarrollo de transgénicos, la cual se orienta a buscar que los cultivos toleren herbicidas, para que este pueda hacer su labor sin que se resienta la planta.

De hecho, alrededor de tres cuartas partes de los cultivos genéticamente modificados obedecen esta necesidad. Y, por otra parte, tal y como apunta el estudio, en la actualidad se están estudiando los efectos de la modificación de la enzima en las plantas para conseguir que atrape el CO2 en la fotosíntesis de forma más eficiente.

Ya son muchos y muy prometedores los avances logrados en investigaciones que buscan combatir el cambio climático aprovechando el mismo potencial de la naturaleza. Un ejemplo muy interesante nos lo brindan científicos de la Universidad de Wahsington en Seattle y de La New Mexico Stte University, cuya propuesta es copiar el microbioma, -una mezcla de hongos, bacterias y virus que se encuentran en las raíces de las plantas-, de plantas más resistentes, capaces de sobrevivir en ambientes extremos, como los desiertos. De este modo, se consigue una protección extra frente al calor y las sequías intensas y de larga duración, propias del cambio climático.

A su vez, se consigue un fortalecimiento de las plantas apostando por una rica biodiversidad. En concreto, el estudio comprobó que estos microorganismos les ayudaba a tomar e nitrógeno del suelo y también a fortalecer su sistema inmunitario.

A la vista de los extraordinarios retos por delante, simplemente no tenemos el lujo de descartar el uso de cualquier tecnología que prometa servir para mejorar el rendimiento de los cultivos”, concluye el estudio.
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