Científicos apuntan a la biotecnología para cuidar el suelo y proteger especies

Científicos apuntan a la biotecnología para cuidar el suelo y proteger especies
Científicos apuntan a la biotecnología para cuidar el suelo y proteger especies

El cambio climático es uno de los mayores desafíos para asegurar la seguridad alimentaria y reducir el hambre de una población mundial, utilizando la misma superficie de tierra pero, con una mayor productividad. Es prioritario reducir la cantidad de tierra utilizada en los cultivos y mejorar los procesos agrícolas, para lograr el apropiado cuidado el suelo, garantizar la seguridad alimentaria y cuidar las especies del planeta.

Con motivo del día mundial de la alimentación, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicó un reporte en el que alerta sobre los efectos del cambio climático en la agricultura y la alimentación. “El cambio climático está teniendo un gran impacto en la seguridad alimentaria. Muchos de los 800 millones de personas que sufren de subalimentación crónica son pequeños agricultores, pescadores y campesinos, que son los más afectados por las altas temperaturas y los desastres relacionados con el clima. Estos desastres se ven agravados por el cambio climático y están aumentando en frecuencia e intensidad.” afirma el estudio

La FAO reconoce que sin seguridad alimentaria, el desarrollo social y económico es imposible. “La producción agrícola tendrá que aumentar en un 60% en 2050 para alimentar a la creciente población mundial. Además, se prevé que el cambio climático reduzca los rendimientos de los alimentos básicos.” Sin una acción urgente y concertada para luchar contra el cambio climático, se calcula que para 2100, los rendimientos de maíz podrían disminuir entre un 20-45%, los del trigo entre un 5-50%, la producción de arroz entre un 20-30%; y los rendimientos de la soya entre el 30-60%. (Lea: Expertos en biotecnología consideran la posibilidad de impulsar la seguridad alimentaria a través de OGM)

Para alimentar a una creciente población mundial en un clima cambiante, la FAO resalta que “el mundo debe hacer una transición a formas más productivas, resilientes y sostenibles de desarrollo agrícola, haciendo uso de herramientas como la biotecnología. El enfoque de la agricultura climáticamente inteligente ofrece una vía prometedora para hacerlo: aumentando la productividad agrícola y los ingresos de forma sostenible, adaptando y aumentando la resistencia al cambio climático, y reduciendo y/o eliminando las emisiones de gases de efecto invernadero”.

Se debe mantener una producción sostenible que permita la protección de las especies

La inseminación artificial, la nanotecnología o la secuenciación del ADN pueden servir para proteger a las especies en acuicultura y ganadería frente al aumento de las temperaturas vinculado al cambio climático, según científicos reunidos en Roma. Una mayor temperatura del agua causa estrés en forma de calor y el aumento de agentes patógenos y nuevas enfermedades, reduciendo el crecimiento y la supervivencia de especies acuáticas, afirma Panya Sae-Lim, del Instituto noruego de investigación en alimentación, pesca y acuicultura. (Lea: Cambio climático, uno de los principales retos agroalimentarios en América Latina)

En una conferencia sobre biotecnología y adaptación al cambio climático en la sede de la FAO, Sae-Lim puso como ejemplos el abulón de granja (un tipo de caracol marino), cuya mortalidad ha aumentado en verano en Australia, y la tilapia, menos resistente a ciertas enfermedades. Frente a la vulnerabilidad de los peces como consecuencia del calentamiento global, el experto señaló que el mejoramiento selectivo de las especies supone, por ahora, una opción limitada en acuicultura y que debería plantearse a largo plazo para ser rentable.

Por su parte, la profesora de la Universidad británica de Stirling Sandra Adams coincidió en que el cambio climático conllevará la expansión de enfermedades de los peces, por lo que recomendó avanzar en las pruebas de diagnóstico rápido y la obtención de vacunas. Adams detalló que actualmente se están combinando distintos métodos para diagnosticar esos daños, así como que se está desarrollando nanotecnología y trabajando con la secuenciación del ADN. (Lea: De cara al cambio climático debemos reconocer los beneficios de los transgénicos)

El uso de vacunas ha supuesto la disminución en un 95 % de los antibióticos empleados desde 1987 en la producción de salmón noruego, añadió la científica, si bien reconoció que no hay vacunas para todas las especies ni todas las que están disponibles funcionan perfectamente. En ese sentido, destacó que sigue siendo prioritario investigar los riesgos para la seguridad, la relación entre los costos y los beneficios de la biotecnología para los pequeños productores, y la protección a largo plazo de la agricultura. (Lea: FAO pide que agricultores de países en vías de desarrollo tengan acceso a la biotecnología agraria)

 

Reportes de la FAO:

Información de Nación