La agricultura necesita la ciencia para poder enfrentar el cambio climático

La agricultura necesita la ciencia para poder enfrentar el cambio climático
La agricultura necesita la ciencia para poder enfrentar el cambio climático

El desafío de alimentar de manera nutritiva y segura a la población mundial, que se encuentra en constante crecimiento, se ve aumentado por el cambio climático que ha provocado patrones climáticos extremos y ha reducido el rendimiento de los cultivos. Hoy en día, más de 2000 millones de personas en el mundo padecen deficiencia de micronutrientes y 795 millones más sufren de desnutrición. Por esto, resulta inevitable pensar que la agricultura necesita la ciencia para poder enfrentar el cambio climático, de manera que el sustento de las personas y el uso de los recursos naturales mejoren simultáneamente.

El cambio climático es uno de los más grandes obstáculos para garantizar la seguridad alimentaria y aliviar la pobreza en el mundo, especialmente de la población más vulnerable. Debido al número desproporcionado de personas que dependen de la agricultura de subsistencia para obtener su sustento e ingresos, sus comunidades son especialmente vulnerables a los impactos del cambio climático. La mayor frecuencia e intensidad de los fenómenos climáticos repercute en su capacidad de vender su producción, lo que implica mayor tiempo de trabajo en campo y menos posibilidades de adquirir alimentos nutritivos.

Reconocemos que el sector agrícola tiene una función clave en aumentar la resiliencia a las crisis climáticas. La seguridad alimentaria, la producción de alimentos, los derechos humanos, el género, los ecosistemas y la biodiversidad fueron todos explícitamente reconocidos en el Acuerdo de París y son aspectos esenciales de nuestro trabajo”, opina Elwyn Grainger-Jones, director ejecutivo de la Organización del Sistema CGIAR.

En África, Asia y América Latina, el CGIAR y sus colaboradores están generando tecnologías climáticamente inteligentes que ayudan a los agricultores a adaptarse al cambio climático y mitigar lo que la agricultura contribuye a este fenómeno. El Programa Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS) del CGIAR reúne a expertos en ciencias agrícolas, ambientales y sociales con el fin de identificar y atender este nexo entre la agricultura y el cambio climático. Innovaciones como los cultivos tolerantes a la sequía, los seguros agrícolas y las prácticas agronómicas que reducen las emisiones de gases de invernadero son solo algunas de las tecnologías que está generando el CGIAR.

En África, investigadores del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) trabajan con maíz tolerante a la sequía que ofrece considerables beneficios a los agricultores africanos, ya que produce hasta 30% más grano que las variedades convencionales en condiciones de sequía. Gracias a benéficas asociaciones colaborativas con gobiernos, el sector privado y ONG, los investigadores han liberado variedades en poco tiempo y promovido mercados competitivos de semilla, lo cual ha permitido el acceso generalizado a semilla de calidad a precio accesible.

Reconocemos que para responder de manera eficaz a los problemas del cambio climático es necesario hacer grandes cambios en nuestra forma de trabajar. Tenemos la responsabilidad de promover cambios de paradigma que nos preparen para los retos que afrontamos”, afirma Grainger-Jones

La investigación sobre maíz tolerante a la sequía que coordina el CGIAR ha ayudado a más de 5 millones de familias campesinas de 13 países a ser más resilientes al cambio climático”, afirma Martin Kropff, director general del CIMMYT y presidente de la Mesa Directiva del Sistema CGIAR.

En Vietnam, Bangladesh y las Filipinas, investigadores del Instituto Internacional de Investigación sobre el Arroz (IRRI) están creando técnicas de manejo para el arroz en zonas bajas irrigadas, conocidas como humedad y sequía alternadas, que ahorran agua, reducen las emisiones de gases de invernadero y, al mismo tiempo, mantienen los rendimientos.

En India, investigadores de CCAFS están estableciendo esquemas de seguros agrícolas que aumentarán la resiliencia a las crisis climáticas y ayudarán a proteger a los agricultores cuando no haya buenas cosechas. CCAFS trabaja también en colaboración con el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) para ayudar a las principales agroempresas a mejorar su capacidad de seguir, medir y monitorear los avances de la agricultura climáticamente inteligente, entre otras cosas, al generar indicadores basados en la ciencia.

El desafío que ahora tenemos es cómo diseminar estas innovaciones, es decir, llegar a millones y no solo a cientos de agricultores. Para esto es necesario cambiar la forma en que colaboramos y generamos nuestra ciencia, así como conjuntar y enfocar las innovaciones de la agricultura climáticamente inteligente”, destaca Kropff.

 

Información del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT)