Avance agrícola en latinoamérica depende de inversión en tecnología

Avance agrícola en latinoamérica depende de inversión en tecnología
Avance agrícola en latinoamérica depende de inversión en tecnología

Si la población mundial alcanza, como se pronostica, los 9.600 millones de personas para el año 2050, se necesitarían cerca de tres planetas como la Tierra, que proporcionen los recursos naturales para mantener el estilo de vida actual de la humanidad y, poder proveer más y mejores alimentos para toda la población. Este panorama hizo que Naciones Unidas incluyera su uso racional en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030: Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible.

América Latina, región productora de alimentos

Según el ecuatoriano Hernán Chiriboga, del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (institución que él representa) apuesta en las políticas de apoyo que generen el surgimiento de nuevos agrolideres que ayuden a enfrentar los desafíos de la agricultura en la región “Nuestro trabajo es proponer alternativas para la integración latinoamericana”, afirmó.

Chiriboga recordó que un estudio del Banco Mundial mostró que el crecimiento de la agricultura es 2,7 veces más eficiente que el de cualquier otro sector de la economía para la reducción de la pobreza en América Latina. “Tenemos que trabajar con la juventud rural, formar jóvenes líderes. Necesitamos tener una generación de cambios y necesitamos hacer del sector rural algo atractivo para la juventud, para que se quieran quedar en él”, analizó el ecuatoriano. (Lea también: Perspectivas sobre los transgénicos en Ecuador)

Para el peruano Alan Bojanic, representante de la FAO en Brasil, es de vital importancia para América Latina el fortalecimiento de la agricultura familiar. “Es necesario que este tipo de agricultura sea cada vez más eficiente y productiva. En América Latina, son más de sesenta millones de pequeños agricultores que representan entre 27% y 37% de la producción, sobre todo de cultivos del día a día, de suma importancia para la alimentación urbana”, agregó Bojanic.

Las leyes e instituciones políticas consolidadas son fundamentales para avanzar en el combate frente al cambio climático y el hambre, puso como ejemplo el caso de Brasil: En 2014, este país latinoamericano salió del mapa del hambre de la ONU, lo que según el peruano, se debe en parte al respeto de la Constitución del país que asegura el derecho a la alimentación.

La FAO apunta que este crecimiento de cultivos como la soya debe ser de 17 % en América del Sur, “sobre todo en Brasil, pero también en Argentina, Paraguay y Colombia”, analizó el economista argentino Guillermo Rossi, de la bolsa de valores de Rosario; quien, además enfatizó en que el paradigma tecnológico es otro factor importante para que la región crezca.

A pesar que la inestabilidad económica dificulte la inversión en investigación y desarrollo, el productor suramericano es muy profesional y rápidamente incorpora los nuevos avances tecnológicos que están revolucionando la producción rural, subrayó el experto. (Lea también: Pasar de los mitos a la realidad para producir más)

La biotecnología como herramienta para enfrentar el cambio climático asegurar la producción de alimentos

Según expertos Estadounidenses, la población va creciendo tan rápido que no estamos preparados para la producción de todos los alimentos que requerirá el mundo, así lo expresaron en el marco de la visita de la Misión Agrícola “Sostenibilidad y biotecnología”, organizada por el Consejo Exportador de la Soya de Estados Unidos (USSEC por sus siglas en inglés).

Según Chris Wozniak de la Agencia protectora del medio ambiente de EE.UU. (EPA por sus siglas en inglés), los cultivos transgénicos son muy seguros y, después de 20 años de su comercialización, no se han encontrado efectos nocivos para el medio ambiente, la salud de las personas o los animales. “Son los cultivos más estudiados, son más o menos 10 años de investigaciones y 3 años de pruebas para lanzarse comercialmente a los agricultores; y, de 5 a 7 meses para su regulación, en promedio” afirmó Wozniak. (Lea también: Cambio climático, uno de los principales retos agroalimentarios en América Latina)

Carmen Zapatier, presidenta de la Federación de maiceros de Ecuador, quien viajó en la delegación, dijo que esta visita le cambió la imagen que tenía sobre las semillas genéticamente modificadas. “A lo largo de la historia los agricultores hemos dicho no a los transgénicos; pero, luego de conocer esto, llegué al país con otra visión, estos nos ayudará a tener cambios radicales en la producción. Sólo espero que luego de esta visita el Ministerio de Agricultura se encargue de hablar de los beneficios de esta tecnología para el país y, sobre todo, para los maiceros” afirmó Zapatier.

Aumentar la producción de alimentos y prepararnos para enfrentar el cambio climático es uno de los retos del campo colombiano y la biotecnología moderna es una de las herramientas para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional de la población. Esta fue una de las conclusiones del foro ‘Cultivos más productivos: innovación, desarrollo y paz’, organizado por la Asociación de Biotecnología Vegetal Agrícola, Agro-Bio (Lea también: Cultivos más productivos, innovación, desarrollo y paz)

En el encuentro, María Andrea Uscátegui, directora ejecutiva de Agro-Bio, indicó que el crecimiento de la población colombiana representa una mayor demanda de alimentos de mejor calidad, lo que hace inminente la inversión en ciencia y tecnología para el desarrollo del agro. También se expusieron resultados del uso de cultivos genéticamente modificados (GM). Entre 2003 y 2015, Colombia ahorró 212,4 millones de litros de agua con cultivos de maíz y algodón transgénicos, redujo 8.300 toneladas de CO2, y 3,1 millones de litros de diésel en tractores y pulverizadores. (Lea también: La importancia de la agricultura sustentable para lograr la seguridad alimentaria)

El uso de los cultivos GM se presenta como una oportunidad, no solo para impulsar el desarrollo económico, sino también el desarrollo sostenible que será fundamental en la generación de oportunidades en un país eventualmente en posconflicto. Para Anderson Galvao, CEO de Céleres y consultor brasileño, Colombia tienen un gran potencial agrícola, lo que permitirá un mejor futuro para el agro colombiano. Gracias a la innovación tecnológica, el país puede convertirse en una potencia agrícola en menos de tres décadas.

Información de: 17 objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, Portal Montevideo, Revista Semana y El Productor.