Los científicos deben repensar cómo comunican sobre OGM al público

Los científicos deben repensar cómo comunican sobre OGM al público
Los científicos deben repensar cómo comunican sobre OGM al público

Cuando se trata de cuestiones científicas controvertidas, los científicos deben repensar cómo comunican sobre OGM al público y así poder involucrar a las personas. Esta es la conclusión que dan los autores de un nuevo estudio que analiza las actitudes de las mujeres hacia los alimentos derivados de cultivos genéticamente modificados (GM).

Los resultados de los focus group que llevaron a cabo investigadores de la University of Adelaide, Australia, fueron publicados online por la revista New Genetics and Society y muestran que si los científicos continúan presentando solo los hechos, la mayoría de la gente no participará ni cambiará su actitud sobre la ingeniería genética en plantas (biotecnología), así tengan un nivel de educación alto.

Los resultados también muestran cuál es la percepción pública sobre otros temas polémicos de la ciencia como la energía nuclear, el cambio climático, la vacunación y la fluoración del agua, dicen los autores.

Estábamos interesados en encuestas anteriores que demostraron que las mujeres eran más opositoras a los transgénicos que los hombres, por eso nos propusimos a entender mejor las razones de esto”, dijo la coautora Rachel Ankeny.

Los transgénicos son un tema importante para la comunidad y, con las mujeres desempeñando un papel más importante en el suministro y la preparación de alimentos, tenemos que entender mejor qué están pensando y cómo sus valores se relacionan con estos temas”, añadió. Los focus group incluyeron a mujeres de diversos niveles educativos, incluyendo aquellas involucradas en ciencia de plantas, agricultura, ciencias de la salud y otras con niveles educativos más bajos. (Lea: Actitud de los consumidores sobre cultivos GM no coincide con sus hábitos de consumo)

“Todas las mujeres con antecedentes científicos usaron pruebas para apoyar su postura, pero la forma en que lo hicieron fue una sorpresa para nosotros”, dijo la coautora Heather Bray.

Las mujeres que tenían antecedentes en ciencia de la plantas dijeron que la falta de evidencia de daño significaba que los transgénicos eran seguros para comer, pero las mujeres en ciencias de la salud dijeron que la falta de evidencia de seguridad las mantiene cautelosas sobre el consumo de alimentos transgénicos. Se basan en dos conceptos muy diferentes de riesgo, a pesar de que ambos grupos tienen un nivel alto de educación en ciencia. (Lea: El consenso científico sobre los organismos genéticamente modificados)

Para las mujeres sin educación científica, los transgénicos presentan riesgos desconocidos y, por lo tanto, debían evitarse. También encontramos una lista de otros cuestionamientos del público sobre la investigación, uno de los cuales es la falta de confianza en la ciencia” afirman los investigadores.

Ankeny agregó que es muy importante que los científicos se den cuenta de que su trabajo tiene impactos económicos, sociales y culturales. “Si se le muestra a la gente solo los hechos, la discusión deja de lado temas y valores muy importantes”, añadió.

Las personas forman su percepción a partir de sus propias ideas, experiencias y valores. No van a apoyar necesariamente teorías o aplicaciones científicas particulares basadas solo en los hechos que proporcionan los científicos“, concluyó. (Lea: Estudio muestra la falta de conocimiento del consumidor sobre alimentos y OGM)

Información de Food Navigator y Lancaster Farming

 

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