“La resistencia a los transgénicos proviene de gente que no ha conocido el hambre”

Así lo considera el premio Nobel de Química de 2009, Venkatraman Ramakrishnan, quien ahora asumirá la presidencia de la Royal Society la academia científica más antigua del mundo, por la que pasaron Einstein, Newton y Darwin.

Venkatraman Ramakrishnan, físico de origen indio quien también estudió biología, acaba de ser nombrado presidente de la Royal Society, la academia científica más antigua del mundo, fundada en Londres en 1660. Desde su nuevo puesto, en la entidad que acogió a Isaac Newton, Charles Darwin y Albert Einstein, Ramakrishnan quiere “concienciar a los ciudadanos y a los gobiernos de que es necesario apoyar a la ciencia”. También se propone“estimular mejores maneras de enseñar la ciencia en las escuelas”.

En 2009, Ramakrishnan recibió el premio Nobel de Química por investigar la estructura del ribosoma, la máquina microscópica que en cada una de nuestras células transforma nuestro código genético en proteínas, como las que transportan el oxígeno en la sangre o los anticuerpos que matan a los microbios malignos.

En su visita al congreso anual de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular, el científico respondió varias preguntas y entre esas, algunas relacionadas con los cultivos genéticamente modificados o transgénicos y el diario El País (España) reprodujo sus respuestas.

Pregunta: Parece que hay una brecha entre los científicos y los ciudadanos en asuntos como los alimentos transgénicos y la energía nuclear. ¿Cómo piensa convencer al gran público de que los transgénicos no son monstruos y las centrales no son Chernóbil?

Respuesta: Los científicos se tienen que involucrar más con los ciudadanos. El problema con los alimentos modificados genéticamente es que la ciudadanía no es consciente de que durante siglos hemos estado haciendo modificación genética, aunque de manera muy aleatoria: cruzando diferentes cepas o, desde hace muchos años, con mutagénesis [generación de mutaciones] en cultivos y la posterior selección de los rasgos más apreciados. En realidad, las tecnologías modernas son mucho más específicas y dirigidas. Te enfocas en un gen y sabes exactamente lo que estás haciendo. Así que de alguna manera podríamos pensar que así hay más control que de la forma tradicional. Creo que cuando la gente no entiende muy bien una tecnología, surge la preocupación

Pregunta:  ¿En EE UU usted come alimentos transgénicos?

Respuesta: Sí, y no pasa nada, hasta donde yo sé. Soy muy feliz comiendo maíz transgénico. Para alguien como yo, que ha crecido en India, estas resistencias se ven como una cosa de gente que nunca ha conocido el hambre. Le dicen a los países pobres: seguid con hambre. Este tipo de objeciones son un lujo, porque los que las tienen saben que hay mucha comida en Europa y no les importa. Pero en muchas ocasiones los alimentos modificados genéticamente pueden marcar la diferencia: adaptados a la sequía o con más nutrientes en un cultivo, como el arroz dorado, en el que se introducen precursores de la vitamina A y puede ayudar a prevenir la ceguera infantil.

Estamos solo empezando a entender todos los beneficios de los alimentos modificados genéticamente. Y, por supuesto, como con cada nueva tecnología, tenemos que estar seguros de que establecemos normas de seguridad adecuadas. Yo no sostengo que se permita hacer todo lo que sea posible hacerse. Tienen que existir reglas generales adecuadas, como con las nuevas medicinas. Con cada nueva tecnología tenemos que poner en la balanza la seguridad y los beneficios.

Pregunta:  Dice que estas objeciones son propias de sociedades ricas, ¿como el movimiento antivacunas?

Respuesta: Sí, como los antivacunas, aunque frente a los alimentos modificados genéticamente hay otra objeción. Mucha gente está en contra del monopolio de las multinacionales. Me parece una objeción perfectamente válida. ¿Por qué una sola empresa controla una serie de cultivos? Pero mi opinión es que la modificación genética es una tecnología, no es un monopolio de una empresa. Los gobiernos pueden invertir en alimentos modificados genéticamente y hacerlos accesibles. No son un monopolio. La modificación genética es una tecnología que se puede utilizar para obtener grandes beneficios, no es el monopolio de una empresa. Depende de nosotros utilizarla como queramos.

Tomado de: elpais.com

Foto tomada de internet (therationalistsociety.com)

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