La lucha de un agricultor italiano por su derecho a sembrar maíz GM

El agricultor considera que los cultivos genéticamente modificados (GM) son más competitivos e incluso, los considera más sanos y nutritivos.

Giorgio Fidenato es agricultor y presidente de Agricultores Federados (Agricoltori Federati) de Italia, y ha dado una batalla desde que en Italia se prohibió la siembra de cultivos genéticamente modificados.

A pesar de que en la Unión Europea el maíz MON 810 -resistente a insectos lepidópteros-, está aprobado para siembra (es el único cultivo comercial aprobado en la región), Italia no permite que sus agricultores lo siembren, pese a que ya ha sido declarado seguro tanto para el consumo humano, animal y para el medio ambiente.

Fidenato considera que esta prohibición es ilegal, pues ya cuenta con la autorización regional y por ende debería permitírsele sembrar el maíz genéticamente modificado.

Debido a que Fidenato cree firmemente en los cultivos GM y los considera más competitivos e incluso “más sanos y nutritivos que los biológicos”, en el 2010 comenzó a sembrar maíz GM en tres hectáreas de su propiedad, sin embargo, la cosecha le fue confiscada por las autoridades y estuvo intervenido hasta mayo de este año (2014).

“(…) ya planté maíz GM en tres parcelas nuevamente este año y me denuncié por ello”, cuenta. A pesar de que el Tribunal Regional de Lazio confirmó la prohibición nacional, ante el cual Fidenato recurrió en octubre del año pasado, el agricultor no se rinde y ya presentó otra apelación ante el Consejo de Estado.

“Es mi oportunidad de demostrar la arrogancia y la inequidad de la democracia porque aquí estamos frente a la pretensión de que porque a la mayoría no le gustan los transgénicos, yo tampoco puedo comerlos”, afirma Fidenato.

El 40% del maíz que los italianos utilizan para alimentar a los animales es importado ya que Italia no produce lo suficiente para cubrir la demanda nacional. “ El maíz GM, con la misma cantidad de agua, luz y fertilizante produce diez veces más que el otro tipo (de maíz), así que ¿qué más se puede pedir?”, sostiene Fidenato.

Así mismo, manifiesta no estar conforme con las decisiones y la posición tomadas por los políticos italianos respecto al maíz GM. “(…) cuando Italia y sus políticos y su sistema de justicia distorsionan la ley italiana, voy a decir no. Continúo con mi batalla y sigo sembrando maíz transgénico como la normativa comunitaria permite.”

Los cultivos genéticamente modificados son sólo una de las opciones con las que cuentan los agricultores, la decisión del tipo de cultivos que quieren sembrar (GM, ecológico, etc) es de ellos, pues son ellos quienes mejor conocen el campo y sus terrenos. Los agricultores conocen muy bien cuáles son sus necesidades y qué herramientas se ajustan a ellas por lo cual debe dejárseles elegir libremente. 

Con información de: pri.org

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