Recomendaciones para no desperdiciar los alimentos 

Recomendaciones para no desperdiciar los alimentos 
Recomendaciones para no desperdiciar los alimentos 

El desperdicio de alimentos es una realidad y es una responsabilidad de todos. ¿Qué podemos hacer desde nuestros hábitos para evitarlo y cómo nos puede ayudar la biotecnología? Aquí te lo contamos. 

El hambre en el mundo está aumentando, sin embargo, según la ONU, aproximadamente 1/3 de todos los alimentos producidos a nivel mundial se pierden o se desperdician.

Por ejemplo, en la Unión Europea, el 20% de los alimentos cultivados se pierde o se desperdicia y en los Estados Unidos es del 40%. Según la Agencia de Protección Ambiental, los estadounidenses están tirando a la basura alrededor de 133 mil millones de libras de alimentos cada año.

En Colombia las cifras no son más alentadoras. Una de cada tres toneladas de comida que se producen termina en la basura. Las cifras son desastrosas si tenemos en cuenta que el 27% de la población vive en la pobreza.  Estas son las cifras fueron expuestas en la Cumbre Latinoamericana sobre Pérdidas y Desperdicios de Alimentos de 2019.

Además del desperdicio de alimentos, también se pierden grandes cantidades de agua, tierra, energía, mano de obra y capital que se utilizan para el cultivo y la producción de estos alimentos.

Frente a este panorama tenemos un papel muy importante que desempeñar para reducir el desperdicio de alimentos y, al mismo tiempo, evitar la pérdida de los recursos que se utilizan para producirlos.

¿Qué podemos hacer en casa para reducir el desperdicio de alimentos y su impacto en el medio ambiente? 

Si bien es cierto que en este momento de contingencia a causa de la pandemia debemos abastecernos para el confinamiento, es importante comprar lo justo y necesario.

Sobre todo en la compra de frutas y verduras, ya que son estas las que representan casi el 40% el desperdicio de alimentos a nivel mundial.

Al comprar menos reducimos la cantidad que se vende y la cantidad que se produce, lo que influye directamente la cantidad de agua, tierra, energía, mano de obra y capital que se utiliza para la producción de estos alimentos.

Planificar una lista de compras antes de ir al supermercado, hacer un almacenamiento adecuado, congelar las “sobras” y mantener la nevera ordenada son excelentes maneras de reducir el desperdicio desde nuestros hogares.

Pero lo más importante es informarnos y conocer más sobre nuestros alimentos. Debemos conocer su historia y lo que existe detrás de ellos, pues esto nos ayudará a tomar mejores decisiones.

La desinformación hace que botemos a la basura alimentos que aún son consumibles. Por ejemplo, ¿Cuántas veces hemos botado a la basura una manzana o una papa que consideramos que esta dañada, tan solo por el color marrón que toma unos minutos después de ser cortada?

El pardeamiento, que es ese color marrón que toman algunos alimentos, es un proceso  normal y ocurre cuando los tejidos internos se exponen al oxígeno.

Si bien no afecta la salud, el pardeamiento es un problema para los productores de frutas y hortalizas, ya que este cambio en el aspecto reduce su valor comercial y los consumidores no las compran o las desechan en sus hogares.

Ante esta situación, investigadores y científicos están trabajando en evitar este desperdicio.

Algunos ejemplos de lo que hace la biotecnología para evitar el desperdicio

Para evitar el desperdicio de alimentos los investigadores han realizado diferentes al respecto.

Es el caso de la manzana que puede ser cortada y expuesta al aire libre por más tiempo sin cambiar su aspecto y sus propiedades.

La “Manzana Artic”, que ya se encuentra en las tiendas estadounidenses, es una fruta trasgénica que fue genéticamente modificada para silenciar (apagar) los genes de las enzimas responsables del pardeamiento, es decir, que cuando se corta una de estas manzanas, esta se oscurece más lentamente que una manzana convencional.

Leer: Artículo manzana Artic

Otro ejemplo es la papa que fue mejorada para evitar el pardeamiento enzimático, sin alterar las propiedades nutricionales y calidad del tubérculo.

Investigadores del INTA Balcarce, Argentina, lograron editar el gen que codifica la polifenol oxidasa, enzima que provoca el pardeamiento en las papas cuando se cortan y se exponen al aire.

La técnica utilizada fue la edición genética llamada CRISPR-Cas9, que consiste en realizar cambios dirigidos en el material genético de las plantas con el objetivo de mejorar una característica especial.

La ventaja adicional que tiene este tipo de mejoramiento es que va más allá de la estética. Evitar el pardeamiento ayuda a que los alimentos conserven por más tiempo su valor nutricional.

papa GM

Foto tomada de www.ria.inta.gob.ar

Es un buen momento para concientizarnos de lo que estamos comprando y desperdiciando. 

Esto se hace a través de la educación, informándonos sobre nuestros alimentos y valorando lo que hacen los investigadores, agricultores y productores para proporcionar los mejores alimentos.

Si cada uno de nosotros contribuye un poco, podemos lograr disminuir el problema del desperdicio de alimentos.

  • Este artículo se hizo con información publicada en CropLifeInternational: 

Four Flawless Nectarines: Food or Food Waste?

 

 

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