Cultivos genéticamente modificados ¿En serio dan miedo?

Cultivos genéticamente modificados ¿En serio dan miedo?
Cultivos genéticamente modificados ¿En serio dan miedo?

La modificación genética suena para muchas personas como una teoría de película de ciencia ficción, un experimento que salió mal y va a llevar al fin del mundo; pero, luego de 20 años de consumo la pregunta es: los cultivos genéticamente modificados ¿en serio dan miedo?

Durante años, cada país ha deliberado sobre si debe permitir los organismos genéticamente modificados (OGM) o “alimentos transgénicos”, como los suelen buscar muchas personas en Google, hoy en día 128 los siembran y la mayoría los consumen. Si nos remitimos a estas búsquedas, hay una gran preocupación por su seguridad, blogs y páginas de internet copian noticias que difunden miedo “los transgénicos dan cáncer”, “las semillas genéticamente modificadas son estériles”, entre otros tantos.

Pero, ¿sólo porque esa información esté presente en internet hay que creerla? Si buscas en internet la palabra transgénicos, lo primero que te va a aparecer es un tomate al que le están inyectando un líquido con una jeringa. Esto es un mito, no existe ningún tomate transgénico, comercialmente en el mercado, y los transgénicos no se hacen con una jeringa. La transgénesis (proceso por el cual reciben su nombre los transgénicos) se produce a partir de dos métodos fundamentalmente: el más común es el Agrobacterium, el cual utiliza una bacteria del suelo, que en condiciones naturales, es capaz de transformar material genético al interior de las células vegetales. El otro método es la Biolística, el cual consiste en usar pequeños balines de oro o tugsteno, que llevan adherida en su superficie el material genético que se quiere transferir; estos balines son disparados a gran velocidad para que penetren el núcleo celular. (Te puede interesar: Proceso de desarrollo de una planta genéticamente modificada)

Si alguien entra y busca la palabra transgénicos en internet es totalmente entendible que se asuste ¿quién no temería a algo que, en su mayoría, tiene resultados asociados con palabras peligrosas?; pero, ¿cuál es la verdad? Lo único que se puede hacer para solucionar esta pregunta es informarse. Luego de 20 años de consumo y más de 2000 estudios sobre su seguridad, hay un consenso científico sobre el tema: No existe ninguna prueba científica que demuestre que los cultivos genéticamente modificados representen riesgo para la salud humana, animal o el medio ambiente. Entonces, si científicos que dedican alrededor de 25 años de su vida, en promedio, para estudiar y prepararse profesionalmente dicen que son seguros, lo más lógico es creerles, pues son personas que dedican su vida a las plantas.

María Andrea Uscátegui lleva 8 años como Directora Ejecutiva de Agro-Bio Región Andina, defendiendo la ciencia y la biotecnología vegetal agrícola como una excelente herramienta para enfrentar las problemáticas agrícolas que, aunque no se sienten tan latentes en nuestra región todavía, no hay que permitir que lleguen a un punto crítico “El consenso científico debe ser valorado por la rigurosidad con la que se llevan a cabo los estudios, desarrollo y evaluación de este tipo de cultivos”, afirma.

La realidad es que el tema de la ingeniería genética es mucho menos aterrador a lo que aparece en las búsquedas de Google, ¡La humanidad ha modificado genéticamente nuestra planta desde hace siglos! Lo que pasa es que la ciencia ha evolucionado mucho y ha hecho sus procesos mucho más sofisticados, si lo comparamos con los días en los que se apareaban dos tipos de perros para obtener la mejor raza. Finalmente, el acto de seleccionar los rasgos genéticos que queremos es el mismo, sólo que ahora se sabe a ciencia cierta qué se quiere obtener.

Se prevé que en el transcurso de los próximos años, el planeta va a tener que enfrentar una sequía severa, crecimiento inmanejable de la población, desnutrición en varias regiones y temperaturas altas, debido al calentamiento global. Los científicos seguirán trabajando en maneras de enfrentar estos desafíos, buscando siempre el bienestar de las personas, y lo harán a través de diferentes tecnologías, incluida la ingeniería genética aplicada a plantas. (Lea: ¿Se tiene en cuenta la ciencia para opinar sobre los transgénicos?)

Por lo tanto, es hora de ver algunos de los hechos y mitos que rodean la modificación genética. Porque, muchas veces el problema no es la ciencia, sino la forma en que comunicamos sus avances. (Lea: Hay que separar los hechos de los mitos sobre los OGM)