Menos micotoxinas con cultivos GM, otra promesa cumplida de los transgénicos

Menos micotoxinas con cultivos GM, otra promesa cumplida de los transgénicos
Menos micotoxinas con cultivos GM, otra promesa cumplida de los transgénicos

A 20 años de la primera comercialización de los cultivos genéticamente modificados (GM), dentro de las principales preocupaciones que tienen los consumidores están: si son seguros, cuáles son sus beneficios y si cumplen las promesas que son ampliamente difundidas por los científicos y la industria. Hoy en día existen datos que respaldan la voz de los divulgadores científicos y demuestran que la biotecnología está ayudando a alimentar al mundo y a producir más y mejores alimentos, como es el caso de la aparición de menos micotoxinas con cultivos GM, otra promesa cumplida. (Lea: Hay que separar los hechos de los mitos sobre los OGM)

Las micotoxinas son producidas por algunos hongos que infectan las plantas y, cuando se consumen pueden causar una serie de problemas de salud en humanos y algunos animales. Las plantas pueden infectarse en el campo y los hongos pueden multiplicarse si las condiciones de almacenamiento no son las apropiadas. En Estados Unidos y en la mayoría de los países desarrollados, los agricultores han utilizado cuidadosos métodos de cultivo y almacenamiento para reducir las micotoxinas en los alimentos, logrando que la mayoría de las personas nunca han oído hablar de ellos.

Aunque existen buenas prácticas agrícolas que mantienen estas problemáticas controladas, en continentes como África las micotoxinas siguen siendo un problema de salud importante para la población, aseguró el London International Development Center en un reciente seminario.

África experimenta una amplia contaminación no controlada de alimentos básicos por dos micotoxinas: aflatoxina y fumonisina. El maíz es la principal fuente para ambas; y, el cacahuate, arroz y la yuca seca son fuentes de aflatoxina. Aunque mucha gente nunca ha oído hablar de ellas, las micotoxinas representan un enorme costo para la salud: la fumonisina se asocia con cáncer de esófago, espina bífida y el retraso del crecimiento en bebés; por otra parte, la aflatoxina contribuye a más del 40% del desarrollo de enfermedades de países en vías de desarrollo, influye en el cáncer de hígado, suprime el sistema inmunológico, interfiere con la absorción de nutrientes y acelera el progreso del VIH. (Lea: Arroz transgénico que usa eficientemente el nitrógeno para mejorar la agricultura africana)

Biotecnología para lograr la seguridad alimentaria

El manejo de micotoxinas es difícil y los alimentos contaminados son consumidos por la población, debido a que no existe una seguridad alimentaria. Existen muchos lugares, en países en vías de desarrollo, donde la mayoría de alimentos se comercializan en mercados informales, lo que hace que la regulación sea ineficiente; y, si llegase a existir una elevaría mucho el valor de los alimentos. Existen métodos de cultivo para reducir las micotoxinas, pero es poco probable que los pequeños agricultores los adopten sin algún tipo de subsidio o asistencia técnica.

Aunque las micotoxinas representan un gran problema para la población por sí solas, el hongo que las produce es peor en los alimentos que tienen daños causados por insectos; pues, permiten que el hongo entre en el grano a través de la picadura de los insectos. Allí es donde entra la biotecnología y se posiciona como una excelente herramienta para combatir esta problemática. A través de la tecnología de resistencia a insectos, se reduce el daño producido por los insectos y, a su vez, las micotoxinas. Una revisión de 23 estudios científicos sobre micotoxinas en maíz, encontró que 19 de estos estudios llegaron a la misma conclusión: “el maíz Bt está menos contaminado con micotoxinas que la variedad de control convencional”.

 

Estudio A review on comparative data concerning Fusarium mycotoxins in Bt maize and non-Bt isogenic maize