Plantas genéticamente modificadas podrían ayudar en la lucha contra la malaria

Plantas genéticamente modificadas podrían ayudar en la lucha contra la malaria
Plantas genéticamente modificadas podrían ayudar en la lucha contra la malaria

Los fármacos antipalúdicos eficaces son fundamentales para controlar las infecciones y la transmisión de la malaria. Los compuestos derivados de las plantas para combatir la enfermedad parasitaria han sido terapias integrales durante siglos; por ejemplo, la quinina, aislada de la corteza de la planta de cinchona, y la artemisinina, extraída del ajenjo dulce (artemisia annua). Estas prácticas junto a investigaciones más recientes muestran que plantas genéticamente modificadas podrían ayudar en la lucha contra la malaria.

De hecho, en 2015, el científico chino Youyou Tu fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por el descubrimiento de la artemisinina y su aplicación en terapias contra la malaria. Mientras que los beneficios de la artemisinina para tratar otras enfermedades como el cáncer siguen aumentando, el uso continuado de este compuesto ha encontrado un problema: el bajo contenido que produce la planta y el alto costo de su síntesis química. Estos dos factores convierten a la artemisinina en un medicamento escaso y caro. (Lea: Agricultura de alta tecnología puede prevenir una guerra por el agua)

Ahora, un equipo de investigación internacional dirigido por investigadores del Centro de Investigación en Genómica Agrícola (CRAG) de Barcelona y Sequentia Biotech ha podido obtener, mediante ingeniería genética, plantas de artemisia annua que producen el doble de artemisinina. Los hallazgos de este estudio, publicado recientemente en el portal científico The Plant Journal en un artículo titulado “AaMYB1 and its orthologue AtMYB61 affect terpene metabolism and trichome development in Artemisia annua and Arabidopsis thaliana“, identificaron un gen implicado en la formación de pelos microscópicos (pelos vegetales) en la planta llamada tricomas y en la síntesis de terpenos (compuestos orgánicos), tales como artemisinina con la que se combate la malaria.

El equipo liderado por el Centro de Investigación en Agrigenómica de Cataluña (CRAG), junto a las universidades Linnaeus (Suecia) y Shanghai Jiao Tong (China) y la empresa Sequentia Biotech, ha logrado plantas de artemisia annua que producen hasta el doble de artemisinina, según un comunicado del centro.

La investigadora del centro español Soraya Pelaz, Ph.D, explicó que han descubierto que “el gen AaMYB1 tiene una doble función: en la hoja promueve que se formen tricomas, y dentro del tricoma promueve la síntesis de artemisinina”. Con la manipulación de este gen, los investigadores han conseguido hacer crecer plantas que contienen mucha más cantidad de artemisinina, lo que previsiblemente ayudará a reducir el costo de producción de este fármaco contra la malaria. (Lea: Cómo los OGM nos ayudan a reducir el desperdicio de alimentos y su impacto ambiental)

El autor principal del trabajo publicado es el investigador Luis Matías-Hernández, que empezó a estudiar la formación de tricomas en la planta Arabidopsis thaliana cuando era investigador postdoctoral en el grupo dirigido por Soraya Pelaz, Ph.D. El gen AaMYB1 fue identificado por los investigadores catalanes gracias a una colaboración con el investigador de la Universidad Linnaeus de Suecia Peter E. Brodelius, añaden en su comunicado.

En el CRAG, los investigadores crearon plantas transgénicas que sobreexpresaban ese gen y comprobaron que las plantas acumulaban cantidades mayores de artemisinina que las no modificadas genéticamente. Para confirmar el rol de ese gen en la formación de los tricomas de las plantas, los investigadores buscaron genes similares en la planta modelo arabidopsis thaliana, identificando el gen AtMYB61, que también produjo una cantidad más elevada de tricomas en sus hojas.

Soraya Pelaz explicó que “además del papel que desempeña en Artemisia, la identificación de este gen también puede ser útil para otras plantas en cuyos tricomas se produzcan sustancias de interés“, como hacen el mentol y el timol en los tricomas de la menta y del tomillo, respectivamente. (Lea: ¿Son malos los transgénicos? No, no lo son)

 

Accede al estudio completo “AaMYB1 and its orthologue AtMYB61 affect terpene metabolism and trichome development in Artemisia annua and Arabidopsis thaliana” y artículos de Science Daily y Genetic Engineering and Biotechnology News